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El miedo es una emoción básica, una experiencia universal y necesaria para sobrevivir. La respuesta natural es alejarnos de éste, ya sea físicamente o mentalmente.

 Si ves un animal peligroso ¿Corres hacia él? o ¿Corres lo más rápido posible hacia el otro lado? Si sabes que vas a hacer el ridículo, ¿Vas y te expones? ¿O lo evitas? Si crees que te van a rechazar en el amor ¿Te acercas y muestras tu necesidad de conexión?

Probablemente todos responderían qué correrían o evitarían tales situaciones. Respuesta normal y útil de sobrevivencia. (bueno, 99% siempre andan kamikazes por ahí),

A pesar de que no nos gusta el miedo, éste sigue presentándose en nuestras vidas. Miedo a estar solos, miedo a no ser suficiente, miedo a no ser querido, miedo a no lograrlo.

¿A qué le tienes miedo?

 Si no escuchamos nuestro miedo, si lo evadimos y nos desconectamos de él; vamos además alejándonos cada vez más de todo lo que sentimos. No podemos elegir qué emociones sentir.

Si quieres gozar, reír y amar intensamente la contraparte es atreverse a sentir aburrimiento, pena y soledad. ¡No son selectivas las emociones que queremos seguir sintiendo! La competencia emocional conlleva la conexión con todas las emociones o con ninguna.

Quién es valiente, ¿El que no tiene miedo o el que avanza con miedo?

 Llevo ya varios años trabajando con parejas y en trauma. La paradoja para resolver lo que complica a mis pacientes es atreverse a mirar aquello que no quieren ver o hablar por miedo, en general a sufrir, a no poder tolerarlo, a estar solos, a ser culpables…

Uno de mis pacientes, con una difícil historia de infancia (como muchos); prácticamente se crió solo, no conoció a su padre y permanentemente su madre anulo sus emociones. Hoy puede decir tiene una vida exitosa a nivel profesional, familiar y económico pero llegó absolutamente desconectado de sus emociones. Hoy está aprendiendo a sentir, a soltar y a estar en el momento presente sin importar lo que este le haga sentir. En una de nuestras sesiones, él me pregunto cómo es que yo podía pasar tanto tiempo escuchando cosas terribles y gente desdichada. Mi respuesta fue automática: Soy una agradecida del lugar que elegí, tú y otros pacientes me han enseñado a no tener miedo a lo que pasa o a lo que creo puede pasar, y a que sea lo que sea, pasará si nos atrevemos a mirarlo. También sé que en general pensamos mucho más catastróficamente de lo que realmente pasa.

Muchos miedos parten físicamente, nuestros cuerpos gritan que los cuidemos, que descansemos, que busquemos contención, pero seguimos haciéndolo funcionar. El cuerpo grita en una crisis de pánico con el pecho apretado o en una depresión robándonos la energía por ejemplo. Estamos educados y nos aconsejamos ignorar el miedo, esconderlo y taparlo con lo que podamos. (fármacos, compras, alcohol, por ejemplo). Lo que no es necesario ya que lo hacemos naturalmente, nos disociamos del miedo.  No podemos hacerlo desaparecer o que sea agradable, lo que podemos hacer es aprender de lo que nos deja.

Piensa en una situación difícil que hayas vivido ¿Qué has aprendiste de ella?

Atrevernos a mirar el miedo nos ayuda a dejarlo ir, a tomar acciones para cuidarnos en el futuro, también para animarnos a salir de donde estamos si no es bueno para nosotros.

Pero es importante entender que muchos miedos son sólo fantasías. Se sienten con intensidad porque se juntan con otros miedos que andamos acarreando. Debido a que no nos atrevemos a mirarlos, entonces se guardan en un saquito dentro de nosotros.

El valiente avanza con miedo, locura es no tener miedo.

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